Gabriel Marcel – Los hombres contra lo humano (I)

gabriel marcel - los hombres contra lo humano
Gabriel Marcel – Los hombres contra lo humano
Traducciòn: Beatriz Guido
Colecciòn “El mirador”
Librerìa Hachette S.A. Buenos Aires 8 de Febrero de 1955

Para los existencialistas como Gabriel Marcel, el Dios, o el absoluto de cada uno, existe porque “yo lo pongo ahí”, porque existe para mi, porque todo es para mi, lo que es para otros me es inalcanzable sin hacerlo propio y por ese acto velarlo (el velo de maia). Y le redefino cada vez que cambio mis valores. Luego comunico a los demás, mis valores y mi fe, en cada acto que realizo (y así  es como “el hombre elige al hombre” nos dice Sartre). Estos valores pueden formar parte de la consciencia mítica (Jung), y yo elegirlos para mi, o pasar a formar parte de dicha consciencia a partir de los hombres-líderes del mundo de las ideas, para bien o para mal y siempre de un hombre a otro hombre.

La fe, el deber ser, el Dios, está en nosotros, Gabriel Marcel afirma que “el hombre está en agonía” cuando deja de creer en el sentido de-si desde-si, y opta por técnicas de enajenamiento (entretenganme por favor), aniquila su sujeto para creer en Otro que le dicte su actuar, y así lo determine. Esto es la condición de posibilidad de los fanatismos, fenómeno de masas, que han abierto la puerta a las tragedias de la historia.

“…desde muy temprano, he discernido los estragos imputables a cierto tipo de fanatismo igualitario… ¿existe realmente una conexión entre el horror de la abstracción y el de la violencia colectiva?…es imposible establecer la paz desde abstracciones…la gente de derecha está muy lejos de tener el monopolio del conformismo…está en contradicción flagrante con los principios que pretende defender”{pág 8}

“No se trata…de beneficiar al conformismo de derecha, con todo lo que a menudo implica de ceguera y de inconsciente crueldad, con la reprobación que se debe hacer pesar sobre el conformismo de izquierda…Lo propio de un pensamiento honesto es ser bilateral y vedarse en toda circunstancia cargar…en el crédito de unos lo que se asienta en el débito de otros.”{pág 10}

Para el existencialismo no existen las adicciones, existen las conductas de evitación de la angustia. Por eso tratar la adicción sin tratar su causa es fútil. La angustia frente al porvenir, nadie la niega, la angustia del pasado muy pocos la aceptan. Soy lo que elegí, y todo lo que no elegí. Lo que no elegí está siempre presente, junto a lo que sí, y al mismo tiempo que mis actuales posibilidades.

“¿Como…no sacar a luz la ilusión óptica en virtud de la cual subestimamos el peligro pasado…porque lo creemos pasado?…¿no podría suceder que reapareciese bajo un aspecto apenas modificado?…debemos…denunciar los daños de cierto relativismo…que es en el fondo egocéntrico. Pero observaré…que cierta dogmática de la historia no es menos desastrosa en sus consecuencias”{pág 10}

“el caso de Jean Genet…El burgués que practica las repugnantes virtudes de su clase retrógrada ¿no resulta a acaso mucho menos brillante que ese ladrón pederasta que tiene el coraje de llegar al acto cuando el otro se queda quizá en sus veleidades inconfesadas?…Nuestra época nos propone el espectáculo de una verdadera coherencia en el absurdo…aquel absurdo se transforma muy positivamente en mal” {pág 11}

El fanatismo nos hace máquinas, la aniquilación del sujeto, mediante la técnica del entretenimiento y la continua creación de necesidades, nos priva del sujeto crítico. La técnica por el hombre sí… y contra el hombre. “El fetichismo de la novedad” (Heidegger) es el escapar de mi, mediante la inundación de la consciencia por un montón de cosas irrelevantes en las que uno no está sino pasivamente, huyo de todo lo que me importe para no angustiarme, en el continuo entretenimiento solo somos en tanto que formamos parte del proyecto de Otro ¿para que pensar?

“…jamás podrá construirse una máquina capaz de interrogarse sobre sus condiciones de posibilidad y sobre los límites de su eficacia…íntima conexión entre reflexión y misterio…cuanto mas progresan los técnicos, más está en retroceso la reflexión…no digo…que esa conexión…sea fatal…las técnicas tienden a crear una atmósfera…antiespiritual, lo menos favorable posible al ejercicio de la reflexión” {pág 12}

“…hoy en día lo universal no puede afirmarse sino fuera de las masas y contra ellas…Entre el amor y la inteligencia, no puede haber verdadero divorcio.Ese divorcio no se consuma sino cuando la inteligencia se degrada…o…cuando el amor se reduce al apetito carnal”{pág 13}

“…las masas no existen ni se desarrollan…sino muy por debajo del plano donde la inteligencia y el amor son posibles…Solo…la persona<<Platón>>, es educable. Fuera de eso no cabe sino un amaestramiento…tenemos que instaurar un régimen que sustraiga el mayor número de seres humanos a ese estado de envilecimiento o de alienación. Esto se traduce por el hecho de que las masas son esencialmente…fanatizables” {pág 13}

Téngase en cuenta que G. Marcel conoció a J. Goebels, no conoció las universidades virtuales abiertas.

Una canción de Charly Garcia reza: “Los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma red…”

¿Conocen la frase “Dios ha muerto” en el sentido que Nietzsche le dio? Significa, a mi entender, que abandonados los absolutos, decepcionados de estos, debemos darnos nuestros propios ideales, no habla de ateísmo como se cree. El tal llamado nihilismo nietzscheano, es la ausencia de valores sí, pero en tanto que es oportunidad de abandonar los valores heredados e ir por los propios.

Al respecto Marcel nos dice:

A la afirmación proferida por Nietzsche: ‘Dios ha muerto’, casi tres cuartos de siglo más tarde. otra afirmación, mas murmurada en la angustia que proferida, viene hoy día a hacerle eco: ‘el hombre está en agonía’. Entendámonos bien: esta afirmación está desprovista de toda intención profética; (…). Decir que el hombre está agonizando es decir que se encuentra solamente en presencia, no de un acontecimiento exterior, como el aniquilamiento de nuestro planeta, que podría ser por ejemplo la consecuencia de un cataclismo sideral, sino de posibilidades de una destrucción completa de sí mismo que se presentan hoy como residiendo en él, a partir del momento en que él hace un mal uso, un uso impío de las potencias que lo constituyen. Podemos, pues, pensar tanto en la bomba atómica como en las técnicas de envilecimiento que han sido o son puestas en práctica en todos los Estados totalitarios sin excepción” {pág 17}

 

Un comentario en “Gabriel Marcel – Los hombres contra lo humano (I)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s