Sartre – El ser y la nada – La pregunta por el ser

El ser y la nada

El ser y la Nada de Jean-Paul Sartre

Para Heidegger, y luego Sartre, previamente al conocimiento, hay una intuición preontológica. Aquí lo ontico es el ente, y lo ontológico es el sentido del ente. La conciencia llega al conocimiento de manera espontánea, la conciencia intenciona sobre el flujo puro de lo vivido (Husserl), pero intencionar sobre un flujo no es intencionar sobre un objeto.

El ser de los entes no es un ente (Heidegger).

El ser del fenómeno es el ser-en-si (para mi).

El ser de la conciencia es el ser-para-mi.

El cogito (conciencia) prerreflexiva es espontaneidad pura.

En “Ser y tiempo” de Heidegger, la pregunta por el ser  (de mentalidad y respuesta teorética, esto es, dirigida a la teoría y no a la práctica)  define, enmarca el mismo. La pregunta por el ser requiere intuición del ser. Y de esa comprensión brota la pregunta por el sentido del ser. No lo sabemos, lo experimentamos. Pero al preguntar por el ser, implicamos un conocimiento de este, es un conocimiento postulado.

Citemos a un antecedente de estos existencialistas, Agustín de Hipona nos habla así del tiempo.

¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?. (Confesiones, XI, XIV, 17).

Carlos Astrada nos enseña sobre Heidegger y el tiempo del dasein.

El hombre, como bien lo ha visto Heidegger, existe como teorético de la práctica. El mundo de los fenómenos es inferido, no por la consideración teorética, sino por la actividad manual del hombre…. Este hombre, que por una necesidad pragmática existencial, infiere y toma posesión de las cosas de su ámbito inmediato es el homo economicus de Carlos Marx. Éste nos ha dicho en una de sus Tesis sobre Feuerbach (la II), que ‘la cuestión de saber si el pensamiento humano puede llegar a una verdad objetiva no es una cuestión teórica, sino práctica. Es en la práctica donde tiene el hombre que probar la verdad de su pensamiento’.

Heidegger coincide con Marx asimismo en su modo de comprender la historia. Para este último la existencia humana es una existencia primariamente histórica. La historia es, según Marx, una categoría fundamental del ser humano. No otra es, ya en una dimensión estrictamente ontológica y definida, la interpretación de la historia –de la vida histórica- que nos ofrece Heidegger. La historia no es para éste una cosa pasada… El sentido esencial de la existencia humana es su historicidad. Por historicidad debemos entender un sujeto que no es acósmico, sin mundo, sino histórico por participar de la historia, en tanto es un ente que está en el mundo.

Carlos Astrada, ‘Martín Heidegger’, Buenos Aires 1970, pgs. 163-174

El tiempo pertenece a la conciencia reflexiva, reconoce haber estado ahí antes o poder estar ahí mañana.

El ser es indeterminado, por tanto positivo, no está en relación a nada. En lingüística el predicativo oculta y debela al ser. Ente es el verbo participio del verbo ser.

Es, en “el hombre es libre”, revela el ser como acto puto.

Está, en “el hombre está libre”, revela un estado transitorio del ser.

Existir, en “el hombre existe”, revela el ser como existencia.

El no, en “el hombre no es libre”, es un circunstancial que niega el ser, o estar o existir, que es el verdadero núcleo.

Las tres formas del verbo ser, tanto en francés (être) como en alemán (sein),  se escriben con la misma palabra. Esto no es así en español, tampoco en griego, de ahí uno de los principales motores de la pregunta por el ser en la filosofía occidental.

Aquí se revela la influencia de Russell y Wittgenstein en Heidegger, Sartre y tantos otros existencialistas. Ya que es Wittgenstein uno de los principales filósofos del lenguaje, “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” sintetizó, y Russell, su maestro, lo es en filosofía analítica. Es relevante para la meta de este blog, que mencionemos que Wittgestein fue lector y deudor declarado de Agustín de Hipona, otra piedra basal de la filosofía de la existencia.

La pregunta por el ser es velada por el existente que la realiza, la comprensión del ser solo es irreflexiva. Los juicios, la conciencia judicativa, las conductas judicativas:

La oración es la forma gramatical del juicio.

La pregunta es analítica, de-constructiva de la intuición.

El hombre trae la destrucción. Para la destrucción debe haber una dirección, una conciencia que actúa y otra conciencia que contempla el antes y el después, se necesita de un ser histórico que capte el ser como una existencia destructible. Luego de mi acto destructivo “eso” va a dejar de ser (de existir). Pero para eso debo negar, nihilizar el resto, y en ese acto le damos la posibilidad de no-ser.

Este es también el origen de las medidas de protección. El hombre se para positiva o negativamente frente a la fragilidad. La guerra es la toma de lo que es para el otro para hacerlo mio, destruyendo lo que es para el otro.

Aquí surge el ser-con sartreano, conocido también como empatía. Que es el observar la destrucción de lo que es-para-otro, e intuir lo que esa destrucción significa para ese otro. Para Sartre y  Camus, matar al otro, negar al otro, es negarse a si mismo, elegir la muerte del otro es un suicidio.

El no-ser es transfenoménico, al igual que el ser, lo que se destruye se convierte en no-ser. La pregunta es un intento de destrucción.

La ausencia, en Sartre, se encuentra en una totalidad del ser donde hay un ser que está en otro lado. Una forma sobre un fondo. Que es forma y que es fondo depende de mi atención, la atención secunda a la intención. La ausencia está dada como debiendo estar en ese ‘marco de referencia’, en ese fondo, donde falla la aparición como debiendo aparecer. Ese ‘debiendo aparecer’ la conciencia lo logra nihilizando las otras porciones del ser, es por este mecanismo que el ser se debela y se oculta. La nihilización del fondo es intuitiva, innata si se prefiere, y hace una totalidad indefinida a todo lo que no es lo ausente, el fondo es resultado de una atención secundaria, posterior a la intención.

“Es Pedro que se destaca como nada sobre el fondo del café”, esto que ejemplifica Sartre, es tan cotidiano que pasa desapercibido. Usted y yo buscamos la cosa X que se nos extravió y me pregunta “¿Cristian está X ahí? No, no hay nada” respondo, una vez mas el lenguaje es el medio por el que se estudia al ser.

Que Pedro no este en el café, hace a su ausencia parte del café y la ausencia de Pedro es la condición de nihilización del café. Este es un ejemplo donde el ser se descubre como la condición de posibilidad de todo lo que es (Sartre coincide con Heidegger, “Ser y tiempo”). Esto es una relación sintética, es una síntesis de nada con nada, de la búsqueda en un fondo que nihilizo, mas se aparece la ausencia de lo que busco luego para mi no hay nada. La ausencia es una doble nihilización.

“Pedro no está” es un juicio positivo, afirma la existencia de una ausencia, el “no” no es una categoría, es una afirmación. Aquí Sartre se distancia de Aristóteles para quien la negación es una categoría, para Sartre la negación es un juicio positivo.

Para Sartre, la ausencia es una circunstancia, las categorías dependen de los accidentes, no de la sustancia. Las categorías aristotélicas tienen ser, Sartre las ve como conciencia-de-ser, todo juicio es positivo.

El no-ser, no es la contradicción del ser, sino su contradictorio. El no-ser viene después del ser, no puede ser un polo dialéctico porque no se dan al mismo tiempo.

Aquí leemos el reflejo de la reflexión sartreana de actos presentes en toda consciencia humana. La comprensión del ser es preontológica e intuitiva. Está presente en cada uno de los proyectos de la realidad humana y es la condición de posibilidad de todo proyecto.

Digresión: La palabra aporía, no solo tiene la connotación despectiva actual, aporía también significa reflexión.

El dasein es también, la nada, la angustia, y el vacío de conciencia. Frente a la nada se produce la angustia, la defensa es nihilizar la nada: “no es nada”. La defensa es darse límites, darse un piso y un techo.

La realidad es sintética, el hombre percibe una síntesis del mundo, la realidad es un infinito de fenómenos que asedian  la conciencia humana.

Para Heidegger toda determinación del mundo, es un trascender del dasein haciéndolo para si. Trasciende la nada de su conciencia (Sartre), su vacío. Solo en la nada puede ser trascendido el ser, este es el modo en que llevamos el mundo a la conciencia.

La realidad humana surge como emergencia del ser en el no-ser.

La angustia es la conciencia de la doble nihilización, la de la conciencia y la del resto de las apariciones que no escogí. La nada rodea al ser y el ser expulsa la nada. Aprehendemos lo que es el mundo. Toda negación se funda en la ausencia de lo que de otro modo afirmaría, la nada es la negación en acto, la nada lleva al ser en su propio meollo.

Las islas del no-ser son la forma negativa en que definimos el ser. El no-ser es la plenitud de lo que no-es, de todo lo que excluyo al definir negativamente. Lo que es incluye a lo que no-es.

Sartre llama a esto negatidades, la “ausencia de Pedro en el café”, no negatividades. Solo el ser puede nihilizarse, la nada posee un ser prestado, la nada es si da, el ser debe ser activo para nihilizar. El ser que trae al mundo la nada, nihiliza la nada en su ser, el ser por el cual la nada viene al mundo es su propia nada.

Lo que percibo es lo que busco o es nada. Con la interrogación el hombre introduce la nada como posibilidad de respuesta.

El ser no puede engendrar sino el ser.

3 comentarios en “Sartre – El ser y la nada – La pregunta por el ser

    1. Muchas gracias, debo ser justo, las ideas principales son clases particulares a las que asisto, mi profesora es una doctora en filosofía que vive en Rosario, donde trabajo.
      Yo solo soy un entusiasta que compensa años de instrumentalismo positivista, la técnica del hombre contra el hombre que aniquila su sujeto, por los cuales puedo jugar a ser el ingeniero que paga las cuentas 🙂

      Le gusta a 1 persona

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