Marcel – Ser y tener – La libertad como carencia (II)

Ser y tener. Gabriel Marcel
Ser y tener. Gabriel Marcel
9-788487-943317

Continuamos con nuestro estudio de esta obra.

 Al platonismo de la idea como lo que supera a quien la encarna, Agustín y Marcel agregan la carga afectiva, a las abstracciones Marcel añadirá la emoción para llegar a una filosofía concreta, y en lo que respecta al tener se trata del ¿por qué quiero eso?

 Para asimilar una cosa, tiene que haber una cosa independiente de mí, así, si deseo que una amenaza X sea una oportunidad de alcanzar una mejora Y.

– el cambio que deseo existe en mi y es la “mejora Y”.

– el objeto de mi deseo existe independiente de mí y es la “amenaza X”.

 La idea del cambio la tengo en mí, de otro modo no podría proyectarla. Por tanto, tener el deseo de que se cumpla el cambio, es ser el deseo del cambio que quiero, mi conciencia es conciencia-de-deseo de ese cambio.

 La conciencia-angustia es toda intuición y nos revela las posibilidades que tenemos como caminos para recorrer en nuestro proyecto, nuestra vida. La sentencia existencialista es clara: somos angustia; preguntarse ¿que soy? ¿que puedo ser? ¿por qué soy y que debo ser? es el dasein heideggeriano, el existir.

 La conciencia-proyectante es nuestro deseo de pasar de una potencia a un acto, de darnos un nuevo en-sí, introyectar la cosa que deseo para mí me permite proyectarme dotado por las capacidades sobre la cosa, alcanzo la idea de mi futuro yo y me doy cita con él.

 La conciencia-poseedora posee una cosa en cierto grado independiente de sí y reconoce, actúa, uno de los posibles que adquirió con dicha cosa, así hacemos de nosotros un ser con poderes. Concedamos a Freud el acierto de su frase: “el hombre es un dios con prótesis”.

 Como de la nada nada sale, no podemos reflejar, expresar, lo que no tenemos, en cambio lo que poseo sí puedo elegir ignorarlo o bien hacerlo para mí y reflejarlo.  Reflejar, pasar una de mis potencias a acto, cambiará mi situación y en esta volveré a estar arrojado a mis posibles, cambiar mis circunstancias mediante mis actos, no cambiará mi condena a elegir, angustia-de-elegir es lo que soy y seré.

Ser y tener cuerpo

 ¿Poseemos nuestro cuerpo? ¿es acaso una cosa? ¿que soy yo si trato a mi cuerpo como cosa? Uno es su cuerpo, cosificar nuestro cuerpo es un acto de mala fe, en el suicidio pareciera afirmarse “mi cuerpo es un objeto, yo no soy nada” {Ibid. pag. 144}. Hegel dice: “yo soy el acto que afirma mi cuerpo”, la idea que tengo de mi cuerpo.

 Esta conceptualización del cuerpo está en Hegel antes que en Marcel, y en Marcel antes que en Sartre.  La posibilidad del suicidio nos rebela el misterio de la relación de posesión que uno tiene consigo mismo, uno es y posee su cuerpo. Quien se niega a matarse, se niega ese modo de ejercer la posesión de su cuerpo, su relación entre lo que es en-sí y lo que es para-sí difiere de la del suicida. En cierto modo, quien escoge la vida deja de pertenecerse, no se cosifica al punto de mandarse a la nada, de terminar con su cuerpo para nihilizar su proyecto.

…cuando digo: tengo un cuerpo, no quiero solamente decir: tengo conciencia de mi cuerpo; pero tampoco: hay algo que puede llamarse mi cuerpo. Parece que hay un término medio, un tercer reino. {ibid. pág. 146}

El cuerpo de otro y el nuestro, el aborto

Por lo mismo, quien aborta, cosifica a otro y lo manda a la nada, le niega todas sus posibilidades, en este punto, Marcel (véase), Buber, incluso en cierto modo Sartre (“La edad de la razón”, “San Genet”), difieren con de Beauvoir:

“El aborto libre y gratuito no es nuestra única plataforma de lucha. Esta demanda es simplemente una exigencia elemental. Si no se la toma en cuenta, el combate político no puede ni siquiera comenzar. Recuperar, reintegrar nuestro propio cuerpo constituye para nosotras, las mujeres, una necesidad vital. De frente a la historia, nuestra situación es bastante singular: en una sociedad moderna como la nuestra, somos seres humanos a quienes se les prohíbe disponer de sus cuerpos. Una situación que en el pasado sólo los esclavos han conocido.

(…) El aborto terapéutico exige una “buena” razón para obtener el “permiso” de abortar. Esto significa que debemos merecer el derecho de no tener niños. Al igual que antes seguimos siendo desposeídas de nuestro derecho a dar la vida o no. Obligar a una mujer a ser madre seguiría siendo un principio legítimo. Establecer algunas excepciones a esta regla no haría más que reforzar esta legislación. Esta nueva ley, por muy liberal que está sea, continuaría ocupándose de nuestro cuerpo. Ahora bien, el uso de nuestro cuerpo no debe ser reglamentado en absoluto. Nunca aceptaremos excepciones; restos de lo que los otros seres humanos disfrutan desde su nacimiento: la libertad de hacer uso de su cuerpo a su antojo.”

Simone de Beauvoir – Manifiesto de las 343; 1971.

“Me gustaría hacerles compartir una convicción de las mujeres. Pido disculpas por hacerlo ante una asamblea formada exclusivamente por hombres: Para ninguna mujer abortar es una cosa placentera”.

Simone Veil – Debate sobre la ley de interrupción del embarazo; 1974.

 A riesgo de poder acusarseme de trivializar esta lucha, recordando la tristísima voz popular: ninguna mujer nace puta, entonces: ninguna persona nace abortista (llega a serlo por la situación que vive). Si al abortar se niegan las posibilidades del no-nato, y si acostumbramos decir que la cosificación es una dialéctica, el infierno del Otro sartriano, el reino del YoEso de Buber, el obrar humano contra lo humano de Marcel, se puede afirmar que la mujer cosificada cosificará, como lo hace todo ser humano, agredida en su vida, actuará contra la vida (incluso arriesgando la propia). Solo un superhombre, o una supermujer, podrá en todo momento ofrecer la otra mejilla.

 Mas allá de las, aparentemente, irresolubles diferencias, están los infinitos, aunque efímeros, encuentros: “You may say, I’m a dreamer, but I’m not the only one”.

Marcel – Ser y tener – La libertad como carencia (I)

Ser y tener. Gabriel Marcel
Ser y tener. Gabriel Marcel
9-788487-943317

Muchas personas entendemos la libertad como una independencia, una autonomía, Marcel, un filósofo poeta, nos contará otra forma de entender la libertad.

En la pag. 143 de esta edición de “Ser y tener”, Marcel comparte su “Esbozo de una fenomenología del tener” – le precede su “Diario metafísico” (1928-1933). Advierte desde el inicio que no desea desarrollar sus ideas con rigurosidad metodológica. Incluso afirma que el desarrollo de su pensar puede ser inviable, no se trata entonces de desarrollar comprobaciones lógicas, su filosofía será directa. El método tiene lugar para guiarse uno mismo mediante comprobaciones en cada paso, y para educar y justificarse, pero cuando se desea saber o encontrar, se debe primero preguntar, reafirma aquí su pensamiento como un (neo)socratismo, y también se muestra agustiniano, la verdad se intuye, se reconoce por introspección, no mediante metodologías o técnicas, estas permiten desarrollar lo que uno en cierto modo ya sabe (o cree saber).

…germen de una filosofía que en gran parte me limito a presentir y que, si resultara viable, otros se encargarían probablemente de desarrollar… Puede ser también que algunos de los caminos cuyo trazado quisiera esbozar terminen en un callejón sin salida. {pág. 143}

Así como Heidegger retoma la pregunta por el ser, Marcel se preguntará sobre el tener (los usos del francés “avoir” son variados: tener, haber, conseguir, entre muchos otros). La primer pregunta es sobre una emoción ¿como la intuición, la conciencia, reconoce una emoción la primera vez que se presenta?

¿Como es posible, me preguntaba, reconocer un sentimiento que se experimenta por vez primera? … Yo constataba que esta identificación es tanto mas realizable cuanto mas asimilable sea el sentimiento a algo que tengo, como cuando digo que tengo un resfriado o el sarampión; se deja entonces cercar, definir, intelectualizar.

¿Es la primera emoción el sentir la existencia? Con la subjetividad naciente (pero no nacida), se logra la condición de posibilidad de la vida humana (Heidegger, Sartre). El sentimiento es más asimilable a algo que tengo, el recién nacido entonces llora porque no tiene mundo, desconoce lo que siente. El miedo es discernible porque es la emoción primaria (angustia, nada, muerte).

Odio y amor, injusticia y justicia, son mas complejos, sin embargo racionalizables. “…el amor puede revestir formas desconcertantes, que impiden a aquel que las experimenta el sospechar su verdadera naturaleza” {ibíd.} Hay en el objeto de la emoción, una relación afectiva que trae consigo el miedo porque la trama afectiva es irracional.

…cuanto menos localizable sea este sentimiento… menos podré reconocerlo. Pero ¿no existe precisamente, por oposición a estos sentimientos que tengo, una especie de trama afectiva que es de tal manera consustancial con lo que soy…? Así es como llegué a entrever, si no una distinción neta , por lo menos una especie de gama de matices, una degradación insensible entre un sentimiento que tengo y un sentimiento que soy. {pág. 144}

Contemporáneos, Marcel y Sartre se influyeron mutuamente, Sartre afirma en “El ser y la Nada” que la conciencia se afecta del sentimiento y que, en situación, el sentimiento es el modo en que la conciencia está siendo {esta obra de Sartre es de 1944, la conferencia que estamos estudiando es de 1933}. También podemos comparar con el pensamiento de Buber (Yo y Tu, publicado en 1923), y decir que el sentimiento que soy es muy cercano al reino del YoTu primordial, y que el sentimiento que tengo es también cercano al reino del YoEso.

Recordemos que la angustia existencial es un miedo sin otro asidero, identificación, que la libertad de mis posibles y la ausencia de mi definición, el infinito y la nada, lo inevitable del tener que escoger ¿es entonces asible? ¿cual es el objeto? El objeto es el proyecto, pero es un objeto en creación. Esta es la forma en la que, personalmente entiendo, lo que Marcel dirá más adelante, dirá que la libertad es una carencia, la necesidad de darse el ser, y como el ser humano requiere de Otro para definirse, esa carencia es una falta de autonomía. En la proyección de uno mismo como un Otro externo, que nos permite ver al Otro como necesitado, amenazante y providente, y en la introyección del Otro como parte de mi, está la oportunidad del encuentro, de darse el ser-con (nosotros), pero, una vez mas, esa oportunidad requiere de una carencia. 

Además el problema emocional suele ser que la conciencia no se limita al presente, se proyecta, luego es incierto porque el hombre no puede saber si se cumplirá su proyecto, y lejos de agotarse ¡esta incertidumbre lo acompañará en cada elección importante que le preceda! <> sentenciará Sartre.

En el fondo, todo se reduce a la distinción entre lo que se tiene y lo que se es… No puedo tener, en el sentido estricto de la palabra, mas que algo que posea una existencia hasta cierto punto independiente de mí… lo que tengo se añade a mí; más aún, el hecho de ser poseída por mí se añade a otras propiedades de la cosa… pertenecientes a la cosa que tengo… <> aquello de que puedo en cierto modo y bajo ciertos límites disponer… dicho de otro modo, <> en cuanto que puedo ser considerado como una potencia, como un ser dotado de poderes.

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Fe: Oración ilógica

¿Cual es la gran diferencia entre el mito de Sísifo de la Grecia antigua y el mito cristiano: “toma tu cruz y sígueme”? ¿cual es la gran diferencia entre el mito de Sísifo y de Khepri (del antiguo Egipto)? Si las palabras nos distancian, ‘por sus actos los reconocerás’. Fe! Misterio de la Fe! Cada día levantarse y sacrificarse por lo que esa Fe promete, la sonrisa del hijo, del amigo, del esposo, padre, madre, abuela, abuelo. Por lo que el llamado de la vida nos reclama, así sea Fe en esta vida como la única posible, es la vida a abrazar sintiendo su valor en la vida de todos los demás que la sufren igual que uno, si no hay mas allá y la vida es estúpida, más sentido aún cobra la vida del hombre que se levanta reclamando la injusticia al ingrato sin sentido y peleando por la vida de lo que quiere. Primo Levi: ¡¿si te dijera “existe el sueño, existe el verbo”, que me dirías?! ¿A caso puedo pedir a la historia que me conteste? No, creo que no, esto es mio, desde mi ser. Si yo le pregunto al mundo, el mundo me ha de engañar. Esta es hoy Mi Verdad, que el verbo, Mi Sueño, me de suficiente voluntad.

En un atrevido intento de “nada de lo humano me es ajeno” arriesgo: Quizás Primo Levi me diría que “un hombre no puede ir mas allá de su sueño, y que si un hombre son sus relaciones afectivas (“Si esto es un hombre”), entonces amputadas las relaciones ya no hay sueño”, los límites de mi mundo son los límites de mi sueño ¿moriría, me dejaría morir, si me quitaran mi sueño?

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