Marcel – Ser y tener – La libertad como carencia (I)

Ser y tener. Gabriel Marcel
Ser y tener. Gabriel Marcel
9-788487-943317

Muchas personas entendemos la libertad como una independencia, una autonomía, Marcel, un filósofo poeta, nos contará otra forma de entender la libertad.

En la pag. 143 de esta edición de “Ser y tener”, Marcel comparte su “Esbozo de una fenomenología del tener” – le precede su “Diario metafísico” (1928-1933). Advierte desde el inicio que no desea desarrollar sus ideas con rigurosidad metodológica. Incluso afirma que el desarrollo de su pensar puede ser inviable, no se trata entonces de desarrollar comprobaciones lógicas, su filosofía será directa. El método tiene lugar para guiarse uno mismo mediante comprobaciones en cada paso, y para educar y justificarse, pero cuando se desea saber o encontrar, se debe primero preguntar, reafirma aquí su pensamiento como un (neo)socratismo, y también se muestra agustiniano, la verdad se intuye, se reconoce por introspección, no mediante metodologías o técnicas, estas permiten desarrollar lo que uno en cierto modo ya sabe (o cree saber).

…germen de una filosofía que en gran parte me limito a presentir y que, si resultara viable, otros se encargarían probablemente de desarrollar… Puede ser también que algunos de los caminos cuyo trazado quisiera esbozar terminen en un callejón sin salida. {pág. 143}

Así como Heidegger retoma la pregunta por el ser, Marcel se preguntará sobre el tener (los usos del francés “avoir” son variados: tener, haber, conseguir, entre muchos otros). La primer pregunta es sobre una emoción ¿como la intuición, la conciencia, reconoce una emoción la primera vez que se presenta?

¿Como es posible, me preguntaba, reconocer un sentimiento que se experimenta por vez primera? … Yo constataba que esta identificación es tanto mas realizable cuanto mas asimilable sea el sentimiento a algo que tengo, como cuando digo que tengo un resfriado o el sarampión; se deja entonces cercar, definir, intelectualizar.

¿Es la primera emoción el sentir la existencia? Con la subjetividad naciente (pero no nacida), se logra la condición de posibilidad de la vida humana (Heidegger, Sartre). El sentimiento es más asimilable a algo que tengo, el recién nacido entonces llora porque no tiene mundo, desconoce lo que siente. El miedo es discernible porque es la emoción primaria (angustia, nada, muerte).

Odio y amor, injusticia y justicia, son mas complejos, sin embargo racionalizables. “…el amor puede revestir formas desconcertantes, que impiden a aquel que las experimenta el sospechar su verdadera naturaleza” {ibíd.} Hay en el objeto de la emoción, una relación afectiva que trae consigo el miedo porque la trama afectiva es irracional.

…cuanto menos localizable sea este sentimiento… menos podré reconocerlo. Pero ¿no existe precisamente, por oposición a estos sentimientos que tengo, una especie de trama afectiva que es de tal manera consustancial con lo que soy…? Así es como llegué a entrever, si no una distinción neta , por lo menos una especie de gama de matices, una degradación insensible entre un sentimiento que tengo y un sentimiento que soy. {pág. 144}

Contemporáneos, Marcel y Sartre se influyeron mutuamente, Sartre afirma en “El ser y la Nada” que la conciencia se afecta del sentimiento y que, en situación, el sentimiento es el modo en que la conciencia está siendo {esta obra de Sartre es de 1944, la conferencia que estamos estudiando es de 1933}. También podemos comparar con el pensamiento de Buber (Yo y Tu, publicado en 1923), y decir que el sentimiento que soy es muy cercano al reino del YoTu primordial, y que el sentimiento que tengo es también cercano al reino del YoEso.

Recordemos que la angustia existencial es un miedo sin otro asidero, identificación, que la libertad de mis posibles y la ausencia de mi definición, el infinito y la nada, lo inevitable del tener que escoger ¿es entonces asible? ¿cual es el objeto? El objeto es el proyecto, pero es un objeto en creación. Esta es la forma en la que, personalmente entiendo, lo que Marcel dirá más adelante, dirá que la libertad es una carencia, la necesidad de darse el ser, y como el ser humano requiere de Otro para definirse, esa carencia es una falta de autonomía. En la proyección de uno mismo como un Otro externo, que nos permite ver al Otro como necesitado, amenazante y providente, y en la introyección del Otro como parte de mi, está la oportunidad del encuentro, de darse el ser-con (nosotros), pero, una vez mas, esa oportunidad requiere de una carencia. 

Además el problema emocional suele ser que la conciencia no se limita al presente, se proyecta, luego es incierto porque el hombre no puede saber si se cumplirá su proyecto, y lejos de agotarse ¡esta incertidumbre lo acompañará en cada elección importante que le preceda! <> sentenciará Sartre.

En el fondo, todo se reduce a la distinción entre lo que se tiene y lo que se es… No puedo tener, en el sentido estricto de la palabra, mas que algo que posea una existencia hasta cierto punto independiente de mí… lo que tengo se añade a mí; más aún, el hecho de ser poseída por mí se añade a otras propiedades de la cosa… pertenecientes a la cosa que tengo… <> aquello de que puedo en cierto modo y bajo ciertos límites disponer… dicho de otro modo, <> en cuanto que puedo ser considerado como una potencia, como un ser dotado de poderes.

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