La mirada del otro en Hermann Hesse

El lobo estepario – Hermann Hesse – 9789686378016

“El lobo estepario” de Hermann Hesse publicado en 1927 desde sus primeras páginas nos saluda como lo hacen las novelas existenciales. Uno de sus signos es la primacía de la mirada en personajes parcos pero profundos.

…recuerdo una expresión en ese sentido, que ni siquiera llegó a pronunciar, pues consistió simplemente en una mirada… una mirada instantánea… crítica de aquellas palabras… inolvidable y terrible… {pág 11}

La mirada es la evidencia física de la conciencia del otro obrando sobre uno o sobre un tercero, siempre arrojándonos hacia nuevos posibles, el conflicto, la alianza o la sumisión, esto es, la dialéctica del tercer otro que posteriormente nos enseña Sartre.

La mirada era mucho mas triste que irónica, insondable y amargamente triste; su contenido era una desesperanza callada, en cierto modo irremediable y definitiva, y en cierto modo convertida ya en forma y en hábito. {Ibid.}

La mirada acusa al relator de ser otro que le defrauda, de formar parte de lo que el sujeto, quien mira y juzga, rechaza. Triste, es una mirada triste, su juicio y perseverancia en su camino auténtico le deja solo. Y es que está condenado a ser fiel a su juicio, a cumplir el deber ser que escoge. Pero el sujeto no por ello emite sonido alguno, desesperanzado no se comunica, cosifica al otro en una categoría, lo encasilla en un adjetivo. El combate comienza, la persona objetivada, cosificada ¿lo dejará así?

 

 

“La Tía Tula”, crítica por @Rafael_Narbona

Miguel de Unamuno

Hermosa crítica sobre “La Tía Tula” y breve biografía de Unamuno, que felicidad ver que se sigue escribiendo así sobre él.

“Anatematizado y repudiado por una generación literaria que contempla con indiferencia los problemas metafísicos y existenciales, Miguel de Unamuno sobrevive como ejemplo de intelectual que no discrimina entre vida y pensamiento, pues entiende que las ideas sólo poseen valor cuando se encarnan.”

Miguel de Unamuno – Teatro completo – (II) La esfinge

Miguel de Unamuno Teatro Completo 1959 Aguilar ediciones
Miguel de Unamuno
Teatro Completo
1959 Aguilar ediciones

Continuamos con nuestra lectura de “La esfinge”, hablaremos ahora acerca de los personajes.

De Unamuno tenía el hábito de nombrar a sus personajes con nombres significativos respecto al rol que en la obra juegan, e incluso en su biografía. En la página 202 de Unamuno presenta sus personajes, comentaremos algunos de ellos.

“ÁNGEL, jefe revolucionario”, sintetiza de Unamuno,  es el personaje central, y podríamos decir que es <<el mensajero>>, quien habla en nombre del absoluto. La trama se centra a tal grado en él que la obra puede incluso interpretarse como únicamente compuesta por diálogos internos, como la lucha de un único yo entre su héroe y su sombra, imagen y reflejo.

“EUFEMIA, su mujer”, palabra de origen griego, eufemia es traducible aquí como “el bien hablar”. Puede verse a este personaje como a la voz del yo que clama por gloria, el ser admirado por otros y por tanto dedicar la existencia a ellos. Como mujer, busca la gloria como sustituto del sentido de la vida ausente para una mujer sin hijos en el siglo XIX.

“FELIPE”, de Unamuno llama a este personaje como al apóstol Felipe, puede vérsele como al amigo mas personal de Ángel, o como a la voz de la conciencia íntima de Ángel, su niño íntimo, quien a diferencia de Eufemia, pide a Ángel que busque la paz de la soledad, del retiro espiritual, para volver a amarse a sí mismo como principal paso en el camino de la vida, como condición necesaria de toda construcción auténtica con los otros.

“EUSEBIO”, la palabra eusebio es traducible aquí como “el bien actuar (obrar o hacer)”, es decir, “el piadoso”. Arenga a Ángel en su compromiso de líder político. Eusebio es también doctor, en varios pasajes se alude o da la impresión de que es un médico alienista (psiquiatra) que tiene a Ángel, además, por paciente.

“La Tía Ramona”, este personaje encarna el sentido común, lo que Sartre llamaría “lo que han hecho de nosotros”.

“Joaquín”, personaje cuyo nombre es el mismo del abuelo de Jesús de Nazaret. “José”. “Teodoro”. “Nicolás”, el mensajero. “Martina”, una de las hijas de Unamuno fue llamada Martina.

“La Esfinge” tiene lugar en una casa acomodada de la España de finales del siglo XIX.

El primer acto y escena comienza con Joaquín, Eusebio y Pepe adulando a Ángel por su oratoria, comparándolo con lo que se nos cuenta de los grandes oradores como Demóstenes, Cicerón, Mirabeau. Aquí las amistades aceptan, aprecian a Ángel mientras él se deje manipular, mientras sea para-otros lo que los otros aceptan y necesitan. Ángel por este camino descuidará su para-si, mientras que su en-sí, formado de acto (e historicidad) y posibilidad, le mostrará las alternativas de ser otro que el que se le reclama.

Los aduladores, manipuladores, le dirán que su discurso tuvo incluso aspectos religiosos, de sermón parroquiano, y lo festejan “…Trascendía a sermón, lo cual ayudó al efecto dando algo religioso al acto. El público está acostumbrado a los sermones… ¿Es que una revolución como la que preparamos no es acaso, un sagrado sacrificio?”. Aquí Unamuno trae al lector lo cotidiano del político, o militante que toma las ideas como absoluto, y al ser estas indiscutibles, son prácticamente religión, divinas palabras.

Unamuno ambivalente, dialéctico, luego de la protesta contra el fanatismo político, reconoce algo espiritual en toda obra humana.

Nicolás — No; una revolución es una revolución, una ley natural, lo mas humano que cabe.

Joaquín — Y de puro humano, divino…

Lo que no se tiene para uno, es imposible darlo a otros, la riqueza debe empezar por el propio espíritu. Sin embargo Eufemia solo se concentra en la gloria.

Eufemia — La verdad es que ese pobre pueblo merece cualquier sacrificio.

Ángel — ¡Ah! ¿Conque tú crees que debo sacrificarme por el pobre pueblo?

Pepe — ¿Y que duda cabe?

Ángel — Es verdad; hay que servirle. ¡Pobre pueblo! No sabe lo que quiere, pero algo quiere, mientras que nosotros sabemos lo que queremos, pero no querer. ¡Libertad, libertad! ¡Santa palabra! Pero libertad efectiva, real. Cuando la herida se cicatriza cae la costra que la protegió en un tiempo; así ha de caer toda autoridad humana. Hay que disolver las formas muertas; hay que romper la costra en que se tiene encerrado al pueblo, y que irrumpa y se derrame su contenido. Fío  en él. Es muy grande el instinto de las muchedumbres cuando no se le bastardea con imposiciones de afuera. {pág. 206}

Ángel reclama para el pueblo lo que él mismo  no sabe conseguir para sí, es imposible dar lo que no se tiene, “de la nada <<la ausencia>> nada sale”.

La herida del pueblo es su necesidad de ser conducido. El hombre político que no acepta el poder, el politólogo, es la figura de la costra que cae. También lo es el pueblo revolucionario que destrona a sus líderes, antes encumbrados, reclamando no tener aquello por lo que entregó el poder, Unamumo se fía de esta capacidad del pueblo. Esto es también una figura muy platónica, el pueblo está cegado dentro de la caverna y el politólogo les habla de la luz afuera. Por supuesto, también es el posterior “fanatismo” del que habló Marcel que se reivindica en el “grupo en fusión” sartriano.

A partir de ese momento, algo está dado que no es ni el grupo ni la serie, sino lo que llamó Malraux… el Apocalipsis, es decir, la disolución de la serie en el grupo en fusión. Y este grupo, aún no estructurado… totalmente amorfo, se caracteriza como lo contrario inmediato… en la relación serial… la unidad como Razón de la serie está siempre en otro lugar; en el Apocalipsis aunque la serialidad, se mantenga por lo menos como proceso en vías de liquidación -y aunque siempre pueda reaparecer-, la unidad sintética siempre está aquí… El barrio de Saint-Antoine siempre había vivido a la sombra de la Bastilla: ese castillo negro amenaza, no tanto como prisión, sino con sus cañones; es el símbolo de la fuerza represiva, como límite de un barrio miserable e inquieto… las posibilidades de autodeterminación en grupo le llegan al colectivo de las relaciones antagónicas que mantiene con un grupo ya constituido o una persona como representante de ese grupo.

{Extractos de la obra “Crítica de la razón dialéctica”, Libro II, “del grupo a la historia”, Jean Paul Sartre}.

Miguel de Unamuno – Teatro completo – (I) La esfinge

Miguel de Unamuno Teatro Completo 1959 Aguilar ediciones
Miguel de Unamuno
Teatro Completo
1959 Aguilar ediciones

Miguel de Unamuno escribió a su amigo Ángel Gabinet en Noviembre de 1898, acerca de que estaba inmerso en la creación de “La esfinge”, misma que aún no se llamaba así.

Esta obra en tres actos comienza con cuatro epígrafes {pág. 202}, el primero en sánscrito puede traducirse como “Lo que será, será”.

El segundo epígrafe, escrito en griego clásico, puede traducirse como “Y aquí estoy yo, pobre infeliz, por el solo hecho de demostrar la virtud”.

De Unamuno fue profesor de griego clásico en la universidad de Salamanca, a tal nivel erudito que se le considera, junto con Heidegger,  una de las eminencias históricas de la lengua.

La cita pertenece a “Prometeo encadenado” de Esquilo, quien vivió alrededor del siglo quinto antes de cristo.

Óleo en lienzo de Dirck van Baburen: Prometeo encadenado por Vulcano.

Prometeo es un titan, los titanes fueron arrojados del Olimpo al Tártaro, junto a Cronos (el Saturno romano), por Zeus. Prometeo regresa del Tártaro y roba el fuego para entregárselos a los hombres. Zeus en castigo lo encadena en el Cáucaso.

La simbología  en este mito podría entenderse de manera similar al mito de Adán y Eva y el árbol del conocimiento del bien y del mal, en el sentido en que, tanto el árbol como el fuego, representan la ciencia tomada como fin y no como medio. Hecho que continuamente se encuentra en las obras existencialistas de de Unamuno, BuberMarcel, y Heidegger.

El tercer epígrafe es una cita en inglés de “Hamlet” de Shakespeare. “To die, to sleep…; to sleep… perchance to dream!”, donde Hamlet piensa que morir es dormir, incluso tal ves soñar.

¡Morir…, dormir! ¡Dormir!…¡Tal vez soñar!. ¡sí, ahí está el problema!. ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida!. ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!…..

Dormirse en el olvido del recuerdo - Miguel de Unamuno
Dormirse en el olvido del recuerdo – Miguel de Unamuno

Es bien conocido en el pensamiento de de Unamuno sus menciones al deseo de desnacer, tanto en la poesía como en sus ensayos:

“Y he aquí por qué cuando me pongo a soñar en una experiencia mística a contratiempo, o mejor a arredrotiempo, le llamo al morir desnacer, y la muerte es otro parto.” {Extracto de “Como se hace una novela” – Miguel de Unamuno}.

De Unamuno también a menudo cita o  continúa el pensamiento de Agustín de Hipona para quien simplemente somos sueños de dios.

 El cuarto y último epígrafe forma parte de la obra.

Joaquín. —  Hay que proponerse en la vida algún fin.

Angel — ¿Para qué, si el universo no lo tiene?

Joaquín. —  ¡Para dárselo!

(La Esfinge. Acto II, escena IX.)

Lecturas existenciales donde la vida del hombre no tiene otro significado distinto del que él mismo le da, son mas directas que otras. Recordemos, por ejemplo, este extracto de la famosa conferencia de Sartre:

…hemos respondido a cierto número de reproches concernientes al existencialismo. Ustedes ven que no puede ser considerada como una filosofía del quietismo, puesto que define al hombre por la acción; ni como una descripción pesimista del hombre: no hay doctrina más optimista, puesto que el destino del hombre está en él mismo; ni como una tentativa para descorazonar al hombre alejándole de la acción, puesto que le dice que sólo hay esperanza en su acción, y que la única cosa que permite vivir al hombre es el acto. En consecuencia, en este plano, tenemos que vérnoslas con una moral de acción y de compromiso.Sartre “El existencialismo es un humanismo”.

Pero podríamos leer también en este diálogo a Hegel y su dialéctica del espíritu, en la que el ser humano aporta al despertar de la conciencia del espíritu, pensamiento que, ya en nuestros días, desarrollará también  Teilhard de Chardin.

Continuación.

Victor Hugo: Bug-Jargal

Victor Hugo (1876)Bug-Jargal de Victor Hugo

“Bug-Jargal” publicada en 1826 desde las primeras páginas aborda el tema de la esclavitud.

–¡Vaya!…es de esperar que el capitán no recordará los infortunios de los “ex negros”, sin su correspondiente disertacioncita sobre los deberes que impone la humanidad…Ni mas ni menos que en el club Massiac.
— Mil gracias por su aviso, Enrique, que me libra de ponerme en ridículo… {pág. 23}

Bug-Jargal
Victor Hugo – “Bug-Jargal”. Editorial Club Internacional del libro. ISBN: 84-8265-109-9

La esclavitud es horrible, mas horrible puede ser la vileza de perder la dignidad aprovechando oportunidades ignorando a los pares, recuérdese a los nazis manipulando a los judíos en los guetos y lagers para introducir jerarquías a sus fines. Hugo dice lo siguiente sobre un esclavo bufón:

si la esclavitud no deshonra, la domesticidad envilece. Mucha compasión me inspiraban aquellos desgraciados negros. Pero aquel…solo me inspiraba desprecio {pág. 25}

El esclavo de espíritu educado y libre a pesar de las cadenas físicas, ve la belleza en un otro fuera de su clase, comprende que el otro es hecho por los demás hasta que comienza a hacerse así mismo, y esa niñez provoca ternura. Y es que si el esclavo pudiera quitarla de allí ¿podría entonces esa persona devolverle el ser para otro que fue, solo con la mirada?

¿y por que habrías de desechar mi amor…Tu eres blanca, y yo soy negro; pero el día necesita unirse a la noche para producir la aurora y el crepúsculo de la tarde, que son mas hermosos que él {pág 34}

Cuando el joven amo salva al insolente esclavo, quien cantó la romanza a su prometida, este le pregunta por qué, para qué le salva. El amo luego lo medita.

…en cuanto a la singular reconvención que me había dirigido…solo anunciaba en aquel desgraciado un cansancio de la vida que su suerte hacía muy natural {pag. 41}

Estalla la revolución, los esclavos matan a los amos. El joven amo, el héroe, es atrapado por los revolucionarios y amenazado con una horrorosa muerte. Los nuevos amos necesitan algo en que creer ¿y ahora ellos quienes son? ¿Son algo mas que los homicidas vengadores? Dan una misa muy propia, luego de la misa, el líder revolucionario da su discurso.

…vinieron los enemigos de la regeneración de la humanidad, esos blancos, esos colonos, esos hombres de especulación, ¡<<verdaderos demonios>> vomitados por la boca de Alecto! Vinieron con insolencia; cubiertos venían, los soberbios, de armas, de penachos y de vestidos magníficos a la vista, y nos despreciaban porque eramos negros e íbamos desnudos… nuestro ejercito se precipitó sobre el suyo como los insectos sobre un cadáver; ellos cayeron con sus pomposos uniformes bajo los golpes de estos brazos desnudos que creían sin vigor, ignorando que la buena madera es mas dura cuando se le quita la corteza. {pág. 98}

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Saturno devorando a un hijo (1819-1823), por Goya.

Hugo da también espacio a la crítica del deseo del blanco de eternizarse, por este, sádicamente, encarna el mito de Saturno quien devoró a sus hijos.

…mulatos, no os dejéis entibiar por las seducciones de esos <<demonios blancos>>: vuestros padres están en sus filas, pero vuestras madres están en las nuestras. Además … nunca os han tratado como padres, sino como amos; vosotros erais esclavos como los negros. Mientras un miserable taparrabos cubría  apenas vuestro cuerpo abrazado por el sol, vuestros bárbaros padres se contoneaban con sus sombreros, y usaban chaquetas de mahón los días de trabajo, y los días de fiesta vestidos de barragán o de terciopelo… {pág. 98}

Cegados por la ira, no hay justicia, solo venganza, el blanco asiste a la vendimia de las uvas de la ira, donde el mosto lo da su propia sangre.

¡Sigamos su glorioso ejemplo, la tea en una mano y el hacha en la otra! ¡Asesinemos a sus familias, talemos sus plantíos! ¡No dejemos en sus dominios un solo árbol en pie! ¡Revolvamos la tierra para que se trague a los blancos! {pág. 99}