Fe: Oración ilógica

¿Cual es la gran diferencia entre el mito de Sísifo de la Grecia antigua y el mito cristiano: “toma tu cruz y sígueme”? ¿cual es la gran diferencia entre el mito de Sísifo y de Khepri (del antiguo Egipto)? Si las palabras nos distancian, ‘por sus actos los reconocerás’. Fe! Misterio de la Fe! Cada día levantarse y sacrificarse por lo que esa Fe promete, la sonrisa del hijo, del amigo, del esposo, padre, madre, abuela, abuelo. Por lo que el llamado de la vida nos reclama, así sea Fe en esta vida como la única posible, es la vida a abrazar sintiendo su valor en la vida de todos los demás que la sufren igual que uno, si no hay mas allá y la vida es estúpida, más sentido aún cobra la vida del hombre que se levanta reclamando la injusticia al ingrato sin sentido y peleando por la vida de lo que quiere. Primo Levi: ¡¿si te dijera “existe el sueño, existe el verbo”, que me dirías?! ¿A caso puedo pedir a la historia que me conteste? No, creo que no, esto es mio, desde mi ser. Si yo le pregunto al mundo, el mundo me ha de engañar. Esta es hoy Mi Verdad, que el verbo, Mi Sueño, me de suficiente voluntad.

En un atrevido intento de “nada de lo humano me es ajeno” arriesgo: Quizás Primo Levi me diría que “un hombre no puede ir mas allá de su sueño, y que si un hombre son sus relaciones afectivas (“Si esto es un hombre”), entonces amputadas las relaciones ya no hay sueño”, los límites de mi mundo son los límites de mi sueño ¿moriría, me dejaría morir, si me quitaran mi sueño?

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La Verdad

comunidad suricataA diario se afirma “la Verdad no existe”. Ante ello, como probablemente lo haría Unamuno afirmaremos que lo importante no es si existe, sino que necesitamos creer en ella, el hombre entonces inicia la búsqueda, se da un proyecto y una transcendencia por la cual en el futuro será otro que el que es ahora.

Cada uno de los seres humanos que vean su actuar tomarán posición frente a sus obras, ya que verlo es hacerlo para sí (intencionalidad de la conciencia), entonces ellos se opondrán, se aliarán, o serán indiferentes.

La indiferencia pareciera no ser una posición, recuérdese por ejemplo el concepto sartriano de complicidad o el famoso “cuando los nazis vinieron” de Martin Niemöller.

Así como uno no puede ser ingeniero sin antes haberlo imaginado, tomándolo de entre todos sus posibles y adoptándolo como proyecto. La intuición nos dice que la Verdad es, que existe, probablemente el Hombre nunca la ha alcanzado pero la intuye por su ausencia, o la vio efímeramente en algún acto rápidamente silenciado por el stablishment y la indiferencia cotidiana. La diferencia de un proyecto individual respecto de un proyecto colectivo no es algo que no hayamos emprendido antes, en la dimensión económica hemos logrado mucho, en el científico también, se trata ahora de lograrlo en  el ético. El desafío está y la Internet es un gran medio.

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2001 Odisea del espacio

Si uno argumenta que la Verdad no es otra que la verdad de los poderosos, bastará esperar a que los poderosos de turno nos amputen algo apreciado y en el instante la máscara del enajenamiento caerá y entonces la Verdad desnudada por su ausencia será un grito que saldrá por la garganta que antes la negó.

El problema de la Verdad es indeseable, es más fácil negar la pregunta por la verdad, su búsqueda, decir que la misma no existe ni existirá. Esta negación es dogmática, y es que el hombre no sabe, es incapaz de negar un dogma sin poner otro (y eso es otro dogma).

Con Unamuno, nuestra postura es que esta búsqueda es una obligación ética, aunque esta no se agote nunca, debemos persistir por el bien del hombre, y antes que ello, no tenemos derecho alguno para negar a otro su fe. Si el dogma es inevitable, debemos enfrentarlo y hacer el mejor de nuestros esfuerzos.

Arriesgaré un ejemplo:

Nos defenderemos del dogma que conduce a la violencia adoptando las enseñanzas de los grandes pacifistas. Recordamos aquí a Gandhi (“ojo por ojo y el mundo acabará ciego”) y a Luther King.

Nos defenderemos de nosotros mismos tomando el sentir del Otro como sentir nuestro. Recordamos aquí a Unamuno (“a ningún hombre estimo extraño”) y a Terencio.

Recordaremos a Sartre y no nos permitiremos ser cómplices, al Otro ofreceremos como mínimo nuestro diálogo pleno de dudas.

Nos defenderemos del fanatismo con las armas de la crítica y la convicción de no abandonar nuestro juicio, esto se aplicará a nosotros mismos y por tanto todo lo que enseñemos, enseñaremos también a cuestionarlo. Recordamos aquí a Gabriel Marcel y a Ortega y Gasset quien nos dijo “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”.

No nos cerraremos ante los posibles daños que podríamos recibir, no hay Nosotros posible sin una apertura, la humanidad no será la Humanidad, para dar se debe tener y para recibir debe necesitarse, y ello siempre implicará riesgos. Martin Buber “La palabra primordial YoTu solo puede ser pronunciada por el Ser entero” y Gabriel Marcel:

La condición de toda presentación es que quien se encuentre implicado en ella esté en el seno de una luz en la cual cualquier cosa que aparezca se haga manifiesta. La cosa debe atravesar y recorrer un dominio abierto para encontrarse con nosotros. Esa Luz es lo que yo llamo Verdad.

“El misterio del Ser”. Gabriel Marcel.

Al fin el Hombre no es sino “una cuerda tendida entre el animal y el superhombre” ¿que significado daremos al desafiante superhombre de Nietszche?

El hombre nace y muere a veces sin vivir,
camina desde el niño al viejo sin gozar,
eso que él mismo le llama felicidad
y si la tiene aquí la va a buscar allá.

Tropieza tantas veces con una misma piedra.
Fruta es que llega y pasa sin madurar.

Si tiene tira quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarra
encordada de estrellas y es un falta envido
su co-ra-zón.

Sólo se diferencia del reino animal
porque es el hombre el único capaz de odiar.
Pero mientras el hombre se asombre,
llore o ría será la fantasía que Dios creó.

Es una lágrima de niño y de Crespín,
es monte denso, copla, vida y manantial
y es muy capaz de dar la vida o de matar
es luz y sombra, tierra arada y arenal.

La pucha con el hombre querer ser tantas cosas
y nunca es más que cuando tan solo es él.

Es un camino que anda solo bajo el sol
sendero trajinado por sueños de amor.
Es un viejo legüero garrotiado de changos
con son de vino triste y de carnaval.

Solo se diferencia del reino animal.

Autor: Pablo Raúl Trullenque

Interpretada por Alfredo Avalos.

Comentada por Peteco Carabajal (interprete habitual de nuestros días).

 

“La Tía Tula”, crítica por @Rafael_Narbona

Miguel de Unamuno

Hermosa crítica sobre “La Tía Tula” y breve biografía de Unamuno, que felicidad ver que se sigue escribiendo así sobre él.

“Anatematizado y repudiado por una generación literaria que contempla con indiferencia los problemas metafísicos y existenciales, Miguel de Unamuno sobrevive como ejemplo de intelectual que no discrimina entre vida y pensamiento, pues entiende que las ideas sólo poseen valor cuando se encarnan.”

Lo que mas aterra – (II) Del otro lado

¿Que es lo que mas nos aterroriza? Para Unamuno es la muerte, pero, siguiendo a Kierkegaard, es el gran secreto, todo lo conocido es, por tanto nuestra muerte no es, sí la muerte de otro, nuestra muerte es un secreto. La nada en cambio sí nos es conocida, así sea la nada del olvido, así Unamuno pide por la llegada al infierno, donde considera que su existencia continúa, antes que nada. Unamuno también habla de que el enajenamiento en vida es esta nada en vida.

Miguel de UnamunoMás de una vez se ha dicho que todo hombre desgraciado prefiere ser el que es, aun con sus desgracias, a ser otro sin ellas. Y es que los hombres desgraciados, cuando conservan la sanidad en su desgracia, es decir, cuando se esfuerzan por perseverar en su ser, prefieren la desgracia a la no existencia. De mí sé decir, que cuando era un mozo, y aun de niño, no lograron conmoverme las patéticas pinturas que del infierno se me hacían, pues ya desde entonces nada se me aparecía tan horrible como la nada misma. Era una furiosa hambre de ser, un apetito de divinidad como nuestro ascético dijo. {Del Sentimiento Trágico de la Vida – I El hombre de carne y hueso}

La muerte está en el no ser, al menos en el no existir. Julián Marías nos cuenta en su ensayo “Miguel de Unamuno” sobre como Unamuno ve este secreto, principal motor de la existencia.

Julián Marías - ensayo sobre Miguel de Unamuno
Julián Marías – Miguel de Unamuno – Grandes Ensayistas – EMECE Editores S.A. / Buenos Aires – 1953

Hablábamos antes de la… unicidad del pensamiento de Unamuno, de la reiteración constante del mismo tema. ¿Cuál es éste? … En su ensayo titulado “Soledad” publicado allá en 1905. Unamuno contesta a ella taxativamente: “Estoy convencido -dice- de que no hay mas que un solo afán, uno solo y el mismo para todos… la cuestión humana que es la mía y la tuya, y la del otro y la de todos… La cuestión humana es la cuestión de saber que habrá de ser de mi conciencia, de la tuya, de la del otro y de la de todos, después de que cada uno de nosotros muera” Y a esto que también llama “el secreto de la vida humana”, lo caracteriza en otro lugar como “el apetito de divinidad el hambre de dios” {pág. 23; la última cita pertenece a “El secreto de la vida”}

Miguel de Unamuno - Ensayos (dos tomos) - Aguilar (España) 1966
Miguel de Unamuno – Ensayos (dos tomos) – Aguilar (España) 1966

Al comienzo de su libro “Del sentimiento trágico de la vida”… Dice allí: “El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere -sobre todo muere-, el que come y bebe y juega y duerme y piensa y quiere, el hombre a quien se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano”… “Y este hombre concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la vez de toda filosofía, quiéranlo o no ciertos sedicentes filósofos” {Ibid.}

Es inevitable, al menos para mi, recordar la celebre frase inicial de Albert Camus, si bien es de otro color, es inevitable encontrar en el Camus de “El mito de Sísifo” algo que nos habla también de un sentimiento trágico de la vida.

Albert Camus - El mito de Sísifo - Losada, 2006 - ISBN 950-03-9337-9
Albert Camus – El mito de Sísifo – Losada, 2006 – ISBN 950-03-9337-9

No hay mas que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía…. Y si es cierto, como quiere Nietzsche, que un filósofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se advierte la importancia de esta respuesta, puesto que va a preceder al gesto definitivo. Se trata de evidencias perceptibles para el corazón, pero que deben profundizarse a fin de hacerlas claras al espíritu. {pág. 13}

No puedo no recordar orgulloso (e insignificante) a mi compatriota Jorge Luis Borges, quien pareciera desear trivializar el problema, y a la vez darle toda la atención de su pluma, girando hacia la hipotética tortura de una vida eterna en la que se agota el interés, en la que no hay metas. “¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad” {Borges, Biografía Verbal (1988) por Roberto Alifano, p. 23.}.  “Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal” {Borges, El inmortal}. “La inmortalidad está en la memoria de los otros y en la obra que dejamos (…) Más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria.” {Borges, La inmortalidad, pág. 172} Si la filosofía nace del asombro, en la inmortalidad pareciera agotarse, el hombre escribe, crea, porque sufre, porque muere.{citas extraídas de este blog.}

Miguel de Unamuno – Teatro completo – (II) La esfinge

Miguel de Unamuno Teatro Completo 1959 Aguilar ediciones
Miguel de Unamuno
Teatro Completo
1959 Aguilar ediciones

Continuamos con nuestra lectura de “La esfinge”, hablaremos ahora acerca de los personajes.

De Unamuno tenía el hábito de nombrar a sus personajes con nombres significativos respecto al rol que en la obra juegan, e incluso en su biografía. En la página 202 de Unamuno presenta sus personajes, comentaremos algunos de ellos.

“ÁNGEL, jefe revolucionario”, sintetiza de Unamuno,  es el personaje central, y podríamos decir que es <<el mensajero>>, quien habla en nombre del absoluto. La trama se centra a tal grado en él que la obra puede incluso interpretarse como únicamente compuesta por diálogos internos, como la lucha de un único yo entre su héroe y su sombra, imagen y reflejo.

“EUFEMIA, su mujer”, palabra de origen griego, eufemia es traducible aquí como “el bien hablar”. Puede verse a este personaje como a la voz del yo que clama por gloria, el ser admirado por otros y por tanto dedicar la existencia a ellos. Como mujer, busca la gloria como sustituto del sentido de la vida ausente para una mujer sin hijos en el siglo XIX.

“FELIPE”, de Unamuno llama a este personaje como al apóstol Felipe, puede vérsele como al amigo mas personal de Ángel, o como a la voz de la conciencia íntima de Ángel, su niño íntimo, quien a diferencia de Eufemia, pide a Ángel que busque la paz de la soledad, del retiro espiritual, para volver a amarse a sí mismo como principal paso en el camino de la vida, como condición necesaria de toda construcción auténtica con los otros.

“EUSEBIO”, la palabra eusebio es traducible aquí como “el bien actuar (obrar o hacer)”, es decir, “el piadoso”. Arenga a Ángel en su compromiso de líder político. Eusebio es también doctor, en varios pasajes se alude o da la impresión de que es un médico alienista (psiquiatra) que tiene a Ángel, además, por paciente.

“La Tía Ramona”, este personaje encarna el sentido común, lo que Sartre llamaría “lo que han hecho de nosotros”.

“Joaquín”, personaje cuyo nombre es el mismo del abuelo de Jesús de Nazaret. “José”. “Teodoro”. “Nicolás”, el mensajero. “Martina”, una de las hijas de Unamuno fue llamada Martina.

“La Esfinge” tiene lugar en una casa acomodada de la España de finales del siglo XIX.

El primer acto y escena comienza con Joaquín, Eusebio y Pepe adulando a Ángel por su oratoria, comparándolo con lo que se nos cuenta de los grandes oradores como Demóstenes, Cicerón, Mirabeau. Aquí las amistades aceptan, aprecian a Ángel mientras él se deje manipular, mientras sea para-otros lo que los otros aceptan y necesitan. Ángel por este camino descuidará su para-si, mientras que su en-sí, formado de acto (e historicidad) y posibilidad, le mostrará las alternativas de ser otro que el que se le reclama.

Los aduladores, manipuladores, le dirán que su discurso tuvo incluso aspectos religiosos, de sermón parroquiano, y lo festejan “…Trascendía a sermón, lo cual ayudó al efecto dando algo religioso al acto. El público está acostumbrado a los sermones… ¿Es que una revolución como la que preparamos no es acaso, un sagrado sacrificio?”. Aquí Unamuno trae al lector lo cotidiano del político, o militante que toma las ideas como absoluto, y al ser estas indiscutibles, son prácticamente religión, divinas palabras.

Unamuno ambivalente, dialéctico, luego de la protesta contra el fanatismo político, reconoce algo espiritual en toda obra humana.

Nicolás — No; una revolución es una revolución, una ley natural, lo mas humano que cabe.

Joaquín — Y de puro humano, divino…

Lo que no se tiene para uno, es imposible darlo a otros, la riqueza debe empezar por el propio espíritu. Sin embargo Eufemia solo se concentra en la gloria.

Eufemia — La verdad es que ese pobre pueblo merece cualquier sacrificio.

Ángel — ¡Ah! ¿Conque tú crees que debo sacrificarme por el pobre pueblo?

Pepe — ¿Y que duda cabe?

Ángel — Es verdad; hay que servirle. ¡Pobre pueblo! No sabe lo que quiere, pero algo quiere, mientras que nosotros sabemos lo que queremos, pero no querer. ¡Libertad, libertad! ¡Santa palabra! Pero libertad efectiva, real. Cuando la herida se cicatriza cae la costra que la protegió en un tiempo; así ha de caer toda autoridad humana. Hay que disolver las formas muertas; hay que romper la costra en que se tiene encerrado al pueblo, y que irrumpa y se derrame su contenido. Fío  en él. Es muy grande el instinto de las muchedumbres cuando no se le bastardea con imposiciones de afuera. {pág. 206}

Ángel reclama para el pueblo lo que él mismo  no sabe conseguir para sí, es imposible dar lo que no se tiene, “de la nada <<la ausencia>> nada sale”.

La herida del pueblo es su necesidad de ser conducido. El hombre político que no acepta el poder, el politólogo, es la figura de la costra que cae. También lo es el pueblo revolucionario que destrona a sus líderes, antes encumbrados, reclamando no tener aquello por lo que entregó el poder, Unamumo se fía de esta capacidad del pueblo. Esto es también una figura muy platónica, el pueblo está cegado dentro de la caverna y el politólogo les habla de la luz afuera. Por supuesto, también es el posterior “fanatismo” del que habló Marcel que se reivindica en el “grupo en fusión” sartriano.

A partir de ese momento, algo está dado que no es ni el grupo ni la serie, sino lo que llamó Malraux… el Apocalipsis, es decir, la disolución de la serie en el grupo en fusión. Y este grupo, aún no estructurado… totalmente amorfo, se caracteriza como lo contrario inmediato… en la relación serial… la unidad como Razón de la serie está siempre en otro lugar; en el Apocalipsis aunque la serialidad, se mantenga por lo menos como proceso en vías de liquidación -y aunque siempre pueda reaparecer-, la unidad sintética siempre está aquí… El barrio de Saint-Antoine siempre había vivido a la sombra de la Bastilla: ese castillo negro amenaza, no tanto como prisión, sino con sus cañones; es el símbolo de la fuerza represiva, como límite de un barrio miserable e inquieto… las posibilidades de autodeterminación en grupo le llegan al colectivo de las relaciones antagónicas que mantiene con un grupo ya constituido o una persona como representante de ese grupo.

{Extractos de la obra “Crítica de la razón dialéctica”, Libro II, “del grupo a la historia”, Jean Paul Sartre}.

Sartre – San Genet comediante y martir

 

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San Genet Comediante y Martir de Jean Paul Sartre ISBN: 950-03-7816-7; Losada

San Genet Comediante y Martir by Jean-Paul Sartre 

Debe considerarse al Otro como un Yo, esto nos lo enseña Buber en Yo y Tu. Años después nos lo enseñó Sartre ¿Por que no puedo usar al Otro? ¿que tiene de malo? Muchos dicen por ejemplo, “no siempre es trata, la prostitución también se elige”. Lo malo es la posibilidad de aprovecharse de la otra persona que vive algo parecido o igual a la situación que explica Sartre.

…Precisamente porque está solo y es miserable, porque se muere de deseo de que le ayuden, de que le consuelen, porque siente una necesidad fabulosa de recibir amor, decide darlo: adora a todos esos niños bellos y crueles que le agobian sin misericordia, se somete servilmente a sus deseos, se hace libertino; ya que no puede ser el amado, será el amante. Extraña operación en la que la humildad mas abyecta disfraza el orgullo mas intratable, en la que el amor mas completo enmascara el odio mas disolvente…

Quien usa a una persona así, actúa  sádicamente, un acto cuyo sentido se niega a fin de permitir su gozo y por medio de mala fe se justifica frente a los otros.

…en los ojos sumisos busca el reflejo de su libertad infinita…

Se habla muchas veces de “Crisis moral” ¿Cual es la novedad? No es exclusiva de pobres y políticos y existe desde siempre. Quizás no robemos, pero desde no ceder el asiento en colectivos a otros que lo necesitan o manosear a quien no quiere, hasta darle $30 a una mujer a cambio de una felación sin importar el estatus social en que nosotros mismos la colocamos (¡una felación sí, un beso no! ¡que asco y por favor que no me vean!). En sí el egoísmo causa el sadismo de deshumanizar al otro. Incluso cuando pensamos en votar, pensamos en quien es bueno para nosotros como clase o incluso casta.

Genet es un preso, ladrón y pederasta marginado. Sin embargo, cuidado, muchos de nosotros solemos encerramos de manera similar y escapamos a nuestro propio encierro-solipsista de igual modo.

…si se entrega todavía a sus fantasías infantiles es porque ahora les asigna una función precisa en sus ceremonias de sacrificio: esos deseos ingenuos le ayudan a sufrir. los acaricia porque sabe que no pueden ser satisfechos, se abandona a los sueños porque el despertar es tanto mas penoso cuanto mas dorados han sido. Para él su valor consiste en que lo hacen sensible al horror de su situación. Sin esas reivindicaciones violentas y espontaneas tal vez se acostumbraría a su miseria, se revolcaría en ella, se resignaría…

La marginación es el modo actual de nihilización del hombre, represión, carcel y manicomio, como mas tarde contará Foucault. Sartre en los 50s escribe esta crítica.

…En otro tiempo se cortaba tranquilamente la lengua a los delincuentes; nuestra sociedad mas humana, les deja los órganos de fonación con la condición de que no los utilicen ¿Por qué ha de hablar Genet? Sólo puede mentir o engañar porque es un ladrón… Si infringe la prohibición no hay que escucharle… engañaría o lo que es peor comprometería… se mantendrían con él… relaciones de reciprocidad… (pag 336)

Sartre insiste, Genet se ve a si mismo como esa cosa, ese ladrón, que los demás ven, no se ve persona sino cuando hay milagros, así él no tiene historia.

Para que un hombre tenga historia es necesario que evolucione… que su vida dependa de todo y de él solo, que descubra en ella en el momento de morir un producto vulgar de la época y la obra singular de su voluntad

Su vida se le ha impuesto solo puede reflexionar.